domingo, 6 de enero de 2013

Diluvio Tropical


En el omnibus se colaba la tierra como si en vez de un vehiculo fuese una aspiradora. No habia otra razón distinta a la de llegar a destino con buen tiempo que me impulsara a estar ahí, sentado como podía, en los asientos azules de un ómnibus que me recordaba a los antiguos colectivos que me traian de vuelta de la escuela.el tapizado azul, el cielo azul, el aire marron gaseoso atrapado de una lata que se movia. El pronostico era malo, seguramente llegarían las lluvias, no las lluvias resignadas de casi todos los días. Las lluvias intensas que de vez en cuando llegan a Belice para quedarse. Corria contra el tiempo, tenia que llegar a Belice city antes que el agua se desatara y comenzara a inundarlo todo. No quedaba mucho, no mas de 45 kilometros de la misma tierra, del mismo polvo. Pero la velocidad del ómnibus y su estado hacían que cualquiera que pudiera ver dudara de las horas, de las fechas, del tiempo y las matematicas.
El ómnibus avanzaba y yo no encontraba nada, suponía que en este viaje, en el trayecto, iba a encontrar la historia que estaba buscando; la que habia venido a buscar. En eso estaba soñando despierto, agradecido a la providencia que en los últimos 500 metros habíamos tenido dos baches menos, cuando el colectivo se detuvo sobre el camino. A nadie pareció importarle nada, ni la parada, ni la forma, ni el lugar. Me levante de mi asiento como pude y con la cabeza golpee la jaula de una gallina que la señora sentada detrás me habia apoyado. La gallina se quejó del susto y se puso completamente loca. Pedi disculpas y me pareció una situación absurda, la mujer corrió la jaula sin decir nada y la puso sobre su falda. Semi parado pude ver que afuera el cielo estaba ya totalmente cubierto, podía sentirse el agua venir. Vi también una familia parada al costado intentando poner sobre el techo unos cuantos bolsos. El motivo de la parada entonces eran ellos. Nadie los ayudaba y nadie los apuraba y ellos no parecían comprender lo rápido que el tiempo se esfumaba. La mujer era bastante gorda, tenia una remera negra enorme, pollera negra y una gran trensa rematada con un cordon naranja. Los dos chicos que estaban con ella eran idénticos. Uno tenia una remera roja y el otro una remera naranja, el hombre era un personaje bastante mas petiso que el resto, con una mandibula tan cuadrada que me llamo la atención. Se movia energico y tiraba bolsos al techo tratando de que quedaran encajados de alguna forma. La mujer y los chicos subieron, el de rojo intentaba inútilmente buscar un asiento, el hermano de naranja se quedo parado junto al chofer que sin mirar a nadie mandaba un mensaje de texto con el celular. El hombre termino de acomodar el ultimo bolso y subió finalmente al ómnibus. Me llamo otra vez la atención que el marido fuera tan distinto  tenia una camisa celeste suelta y un jean azul bastante arrugado, un bigote fino le cruzaba la cara y lo hacia aun mas extraño. Sin dudas es extranjero pensé.
Media hora después calcule que faltaban unos 20 kilometros nada mas. Habían empezado a caer unas gotas enormes y pesadas que parecían marcar el ritmo de una advertencia complicada. El calor era sofocante y el poco viento que nos acompañaba se había apagado por completo.  Los últimos 2 o 3 kilometros los hice insultando para adentro. No pude llegar a Belice City antes que la lluvia y ahora no quedaba mas que resignarse a moverme ,durante los días que estuviera allí, bajo el agua.
Finalmente el ómnibus paró en lo que seria algo asi como la estación. Una estructura completamente de madera, como casi todo por ahí, y techo de chapa que hacia casi imposible el escuchar cualquier otra cosa que no fueran las gotas gigantes golpeando. Baje como pude, esquivando bultos, cajas, animales y jaulas. Un escalon antes del final pise accidentalmente al chico de la remera roja. Grito de dolor pero nadie pareció interesarse, le toque la cabeza con la mano amistosamente pidiendo perdón y el padre, el hombre de bigote fino, me palmeo la espalda diciéndome que me olvidara del asunto. Agradeci y me puse a buscar mi bolso. Lo encontré completamente mojado y cubierto de barro, tirado a un costado de ómnibus. Intente no apoyármelo en la ropa pero fue solo un reflejo absurdo, me mire y me di cuenta de que no tenia sentido. En la puerta grande la estación me pare esperando lo imposible, que la lluvia parara y me dejara caminar tranquilo. Deje el bolso en el suelo entre mis piernas y me puse a ver a la gente que como hormigas se movían en todas direcciónes. A nadie parecía importarle demasiado la lluvia, estaban acostubrados. Una mujer se paro a mi lado, me miro, sonrio y me dijo en ingles “no chance…it won´t stop till september” y cruzo la calle bajo el agua. “no hay posibilidad…no parara hasta septiembre” me habia dicho. Estábamos terminando julio. Segui mirando afuera hasta quedesde atrás me llego una pregunta. Fuma? Me di vuelta mientras decía que no y me concontre cara a cara con el petizo de bigote finito y cabeza cuadrada. Yo tampoco debería. Dijo. Saco un cigarrillo completamente aplastado del bolsillo del pantalón  y cuidadosamente intento devolverle la forma original con los dedos. Tiene fuego? Me dijo.  Lo mire y le sonreí pensando que era una broma. Me miro también pero sin entender entonces le dije. No fumo, se acuerda?. Es cierto! Perdóneme! – se disculpo- es que este clima me hace perder la cabeza. Lo escuche excusarse y note que tenia un acento español bastante marcado y se lo comente. Si  hombre!, del sur, Barcelona…conoce?. Pregunto pero no le respondí.
Mientras hablábamos la mujer gorda de la remera negra y el cordon naranja, con los chicos de rojo y naranaja cruzaron la calle con el agua hasta las rodillas, esquivando la basura que bajaba flotando hacia el rio y finalmente hacia el mar. No va con su familia? Le pregunte. Que familia ni familia, joder! Que no tengo familia, al menos aquí. No me perdonaría traer a mi esposa a este infierno. Pero la mujer y los niños que subieron con usted?
Sonrió y con el cigarrillo apagado y maltrecho a un costado de la boca me dijo. Una clienta, muy buena clienta, pero nada mas. Me quede  callado y segui mirando la calle que se habia trasnformado en un riacho caudaloso que se desmoronaba en el rio.
carajo! – grito de repente el español- que no puede ser que en este lugar de mierda nade pueda darme fuego!. Lo mire tan sorprendido que se puso colorado, bajo la voz y me explico. Es que no puedo fumar pero tampoco es para que se me niegue un favor, verdad? Las reglas de convivencia y  todo eso…si yo le pido un favor usted no le pregunta a mi medico, a mi madre o mi esposa, usted me hace el favor, verdad?
es que aca la gente habla ingles, quizás por eso nadie le ayudo. Le respondi.
Ahh el ingles, el ingles…idioma de mierda al que no se le entiende nada…por eso lo vi a usted,lo escuche hablar y me dije, Ismael, ese buen hombre si te va a comprender. Porque haber gente habia pero eran todos extranjeros en ese cacharro en que vinimos pero que hablaran la lengua de Cervantes…solo usted y yo.
Todo lo que decía me resultaba tan raro y a la vex tan gracioso que no pude evitar sonreírme una vez mas.
Segui mirando la lluvia mienstra Ismael iba a un negocio cercano en busca de fuego otra vez, volvió fumando, lanzando humo como una locomotora, mas tranquilo supuse.
hacia mas de media hora que estaba ahí parado esperando lo imposible, que dejara de llover una lluvia de 3 meses que recién empezaba. Me resigne, levante el bolso del piso , salude a Ismael y me propuse salir a la lluvia y cruzar el rio de barro que seguia pasando. No alcance a poner un pie afuera que Ismael me tomo del brazo. Se va ahora? Me dijo extrañado. Si, no hay otra opción. Le conteste. Tengo cosas que hacer y esta lluvia no para. Usted cree? Esta seguro?. Me pregunto. Creame que se de lo que le hablo, no es la primera vez que estoy por estos lados , hace un buen tiempo que viajo por aca. Se quedo pensando y sin soltarme el brazo me guiño un ojo y confiado me dijo. Quedese, conversamos un poco mas en nuestra lengua y después lo dejo irse, si? Se quedo callado mirándome con la cara mas simpatica que pudo poner y con la mano derecha todavía en mi brazo. Como los segundos se estiraban y yo no decía nada se sincero conmigo. Entre un suspiro aliviado y una exhalación resignada se soltó. Este calor insoportable – empezó- esta humedad, la gente…oscura…no se…y … y la puta que los pario! – exploto- con todos estos que no hablan español!!. -Se me acerco un poco mas y pude ver como le caia la transpiración por la patilla – no aguanto mas esta mierda. Completó
Baje el bolso otra vez al suelo y eso hizo que sonriera, me solto el brazo y se paso el pañuelo por la cara. Mire afuera y le comente confiado. Llueve todavía.
se puso las manos en los bolsillos e inclinándose para atrás hasta quedar apoyado en los talones me dijo. Si y la verdad no creo que pare ya, es como si de arriba abrieran un grifo, el agua no acaba hasta que acaba.- se paso el pañuelo otra vez por la cara- se lo digo yo que llevo caminando y viajando esta puta tierra tropical.
Yo seguía mirando afuera donde apenas algunos autos pasaban entre la cortina de agua. Habia llegado tarde y no habia podido evitar las lluvias, ahora además estaba anclado en la estación de ómnibus con la compañía tan particular de un tipo como Ismael. Y usted que hace por aca? Le pregunte tratando de sacar resignadamente una conversación ue me permitiera cumplir con cierto compromiso qu eme habia autoimpuesto al quedarme con el y que me diera también el espacio necesario para poder escaparme en un rato. Repentinamente cambio el tono de su voz y muy firmemente me dijo. Vendo biblias. Lo mire, levante los ojos sorprendido y el lo noto al instante. No es tan raro – dijo- vendo Biblias en esta tierra nueva tan bendecida y al mismo tiempo tan olvidada por nuestro señor. No es un negocio fácil pero no importa, yo lo he tomado casi como una misión especial y la verdad es que finalmente la forma de que la palabra del señor llegue lo mas lejos posible y de que las ventas vayan de la mano.
Me causo gracia la frase y le pregunte como lo habia resuelto. Fundamentalmente las escribo me dijo. Quede paralizado sin saber que contestarle, mirándolo, seguro de no haber entendido y el siguió hablando.  En español, claro, después en la imprenta lo traducen al ingles que habla esta gente. Las escribe? Le pregunte otra vez.  Si, si, las escribo, no toda claro, ya la mayor parte esta hecha pero es que sino falta novedad…si le vendo una biblia hoy…para que va a querer una el mes que viene? Entonces tenia dos opciones ir casa por casa rompiendo las biblias que yo mismo vendia o ponerme a renovarla cada tanto y hacer que el negocio se movilice un poco mas, verdad?
Ismael estaba tan convencido de lo que me decía que no parecía entender claramente lo que estaba diciendo. Pero…la Biblia ya esta escrita, hace miles de años, es la misma. Traté de explicarle una vez mas. Y claro! Ahí esta el problema, no le digo? Cuantas biblias iguales se pueden vender en estos lugares? Necesitamos actualizarlas, que tengan nuevos contenidos, nuevas historias, algunos milagros nuevos y cosas como esas. Me contesto.
Le puse la mano en el hombro y trate de ser lo mas didáctico posible. A ver…Ismael, la biblia es una sola, la misma…siempre.
se hizo para atrás hasta quedar parado sobre los talones como le gustaba hacer cuando tenia que explicar algo en profundidad. Eso lo sabe usted, yo y unos cuantos mas. Esta gente – hizo una seña apuntando al vacío- no sabe nada de nada, muchos ni siquiera saben leer!! Me compran la biblia y no pueden leerla…se imagina lo absurdo que es eso?
Afuera seguía lloviendo y me distraje en las gotas que pegaban en el suelo y reventaban como bombas de cristal. Se hizo un silencio entre los dos que terminó cuando Ismael siguió su discurso. Espero que a usted no lo afecte…digamos que no sea muy apegado a la religión y eso, pero bueno..creo que estoy en lo correco. No le hago mal a nadie, respeto los mandamientos en todo lo nuevo que voy escribendo, doy buenos consejos y fundamentalmente acerco mucha gente a la iglesia. Eso debe tener un valor verdad?
yo no lo escuchaba realmente, me habia quedado pensando en la primera parte de su relato y entre asombro y asombro no sabia si reirme o no. Y que escribe o como lo escribe? – le pregunté.
otra vez se fue hacia atrás, otra vez sobre los talones. Empecé sumando algunos versículos, después me anime con un milagro para Pedro, mas tarde una peregrinación a Juan y así fui sumando nuevos textos, siempre con los doce apostoles y los mismos autores de la biblia, eh? – me aclaro- En la imprenta me dieron la idea de que sumaramos un nuevo apostol, el trece. Pero no estuve de acuerdo, al principio quizás me pareció bueno…podríamos crear textos completamente nuevos y poner la voz de alguien distinto…San Augusto…ya le habíamos encontrado nombre y todo eso pero me pareció una falta de respeto…mas alla de que iban a ser 13 y eso es tentar a la suerte, me dijeron “agreguemos al apostol 14” San Ameno, pero ya no…dije basta. Esta bien que escribamos partes nuevas en la Biblia pero de ahí a inventar apostoles hay una distancia.
me quede pensando y no pude evitar la tentación de seguir preguntando.
la verdad San Juan y San Lucas se me hacen fáciles, con San Marcos tengo algunos problemas. Pero no encuentro la forma y mire que lo he intentado…no puedo escribir como San Mateo. No me pregunte porque pero no hay caso. Sin poder creer lo que escuchaba seguí prestándole atención. El parecía totalmente compenetrado en su exposición convencido de que tenía toda la razón. Asi me contó que su biblia era bimestral, que muchas veces para acomodar la presión del mercado la sacaba por partes, que el antiguo testamento ya no tenía apocalipsis y cosas por el estilo.
Afuera seguía lloviendo y la noche se iba acercando despacio.
Me preguntó si ya sabia donde iba a dormir y le dije que no. Se puso otra vez el cigarrillo arrugado en la boca y me dijo que el sí. Tenia unos clientes a los que visitaba cada vez que pasaba por Belice City y le daban alojamiento. Me invito a acompañarlo.
No, esta bien me buscare algún hotel o algo por los alrededores, no quiero molestar y seguramente sus clientes no estarán muy contentos de verme llegar. Le dije.
Se quedo mirándome y cambio totalmente de tema. Me puso sus dos manos en los hombros en una escena bastante ridícula porque su escaso metro sesenta hacia que esa muestra de confianza le significara quedar en puntas de pie. Y si usted es San Mateo? No puedo dejarlo ir, no me lo perdonaría nunca.- me dijo- quien le dice que no sea usted al que estoy buscando…San Mateo.
lo miré de nuevo y me puse a reir. Nada mas lejos de un santo que yo. Le respondí.
No, hombre, no es así. Si los santos antes que nada eran hombres, si San juan tenía tres mujeres, esta en la biblia.
En la suya. Le conteste riéndome.
No, creería que no, estoy casi seguro que esta en la otra, pero a quien le importa. Que tal si usted es San Mateo? Cualquiera puede ser un santo y no saberlo.
Lo escuche hablarme de lo mismo durante 20 largos minutos mas. Me explico sus ideas, la personalidad de Mateo, lo que pensaría, lo que se suponía debería escribir dejando en claro que no podía influir en la palabra de un santo. Hizo apuestas, proyectos y fundamentalmente números. Si yo sumaba a San Mateo a su biblia podría editarla mensualmente y eso multiplicaría por dos las ventas. Lo escuché un buen rato sentado en el banco de madera en el que habíamos terminado. Como yo no respondia a tantas ideas hizo una pausa y tomando aire me ofreció el 20% de todo lo nuevo que se vendiera. Seguí enterrado en mis pensamientos viendo como la lluvia castigaba la madera y eso lo dejo mas desorientado aún, debe haber estado hablando solo un largo rato oirque repentinamente  me tomó del brazo y apretándome mas fuerte que nunca, casi me grito. El 50% y no puedo darle mas!. Nos miramos, cada uno esperando algo del otro, no se aun porque pero le dije que si. Se puso tan contento y sonrió tan sinceramente que yo también, absurdamente, me puse feliz. Me palmeó un hombro y me dijo. Ahora sí tenemos un buen negocio, vamos de mi cliente a tomar una ducha y comer algo caliente. Nos paramos, afuera el agua seguía cayendo con la misma fuerza con la que habia empezado y como en los próximos dos meses. Levantamos los bolsos mugrientos y nos acercamos a la puerta. Se puso serio. Vamos a la casa y mañana probamos si puede ser San Mateo. Dijo. Lo escuche y pensé por un instante si podría ser yo ese santo que estaba buscando. Ismael se asomo a la calle y bajo el agua que lo iba empapando rápidamente y el rio de barro que le llegaba a las rodillas me hizo señas para que dejara de pensar y saliera de una vez. Sonreí para mi mismo. UN santo yo?. Pense. Puse un pie en la calle y la ultima gota de la lluvia que iba a ser eterna me cayo en el hombro.