lunes, 10 de diciembre de 2018

InspirARTE Tema: Mi otra pasión - Improvisacion de Graciela Ramos y Cecilia Testa



InspirARTE
1 Cecilia Testa
2  Graciela Ramos

MI OTRA PASIÒN

Los miro, me miran, nos miramos. Lo nuestro es único, es etéreo, es para siempre. Ellos, los tomates, sangrientos, los pimientos, soleados.
Cada día despierto pensándolos. Salgo embutida en mi camisón, voy derecho, sin interrupciones. Sé que ellas y ellos me están esperando. Es magia, pura. ¿Puedo sentir lo que siento por un tomate? Claro que sí. Él sabe de lo nuestro, sabe que ocupa un espacio en mi vida. Sabe que luego de un tiempo, cuando esté listo, nos convertimos en uno, para siempre.  Y es la rúcula,  y es la berenjena, y los morrones, y los zapallitos y es una fiesta amorosa.
Juntos en mi mesa nos miramos por última vez antes de concretar nuestro amor definitivo y para siempre, ser uno.
La huerta, lugar lleno de vida, de amor, de colores, de sabores. Espacio de aromas, de sensaciones, de emociones. Felicidad.
La huerta es mi otra pasión. Creo que la pasión y el amor van de la mano. Y si puedo sentir la misma intensidad en mi corazón, en mi cuerpo, en mi vida, solo habitándola, no tiene precio para mí.

Nuestra historia comenzó hace mucho tiempo. ¿En esta vida? No lo sé, será, tal vez… No importa si lo que sucede es presente. Con la mirada cansina, los pies henchidos, y el cerebro gastado llegaba cada día. Hasta que mágicamente la semilla llegó a mis manos. Y así empezamos. Ella comenzó a mostrarme el ciclo de la vida, del amor. Y luego se convirtió tallo, y luego una hoja y una flor, y el fruto. Y pude ver la vida en cada uno de sus momentos.  Y pude verme. Y luego siguió otra semilla y otra y otra…
La berenjena, con su flor lila, su hoja verde gordita. Me enseñó sobre sobre la vida, sobre la alimentación, sobre la belleza, sobre todo, y, lo más importante, sobre transformación.
El proceso de la transformación y de la aceptación y de la culminación. Todo comienza, camina, transcurre, vive, ama, olvida, llora, sufre, es feliz, y muchas cosas más y un día, termina. Y es así. Punto. 
Y entonces no pude dejar de sentir, de compartir todas estas sensaciones con mi huerta. Les parecerá una locura, ¿una obsesión tal vez? No, no, es una pasión. Porque me impulsa. Me anima. Me imagino que si tuviera que escribir un diálogo sería algo como esto:
                -¿Cómo pasaron la noche? –pregunto.
                -¿Cómo crees, si hace dos días que venis a alimentarte de todos nosotros, y te olvidaste de regarnos? Te dijeron que sin agua no vivimos…
                -¡No, perdón, es que estuve con mil cosas… Estoy terminando la novela.
                -¡Y a mí qué carajo me importa tu novela! –dijo el pimiento medio chamuscado-. ¡Sos egoísta! Ojalá pudiera salir de acá y llegar a tomar un poco de agua, pero, dependemos de vos.
                Me sentí mal, muy mal. Las relaciones no son así.   Y pensé, en todos ellos, allí, inmóviles, su vida. Los regué, mucho, con amor.
Esta es mi otra pasión, creo que toda pasión es lo que te impulsa, te enamora, te anima. También creo que hay que alimentarla. Y, como soy una exagerada, de esta hermosa pasión que es mi huerta, hice una historia de amor.


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